Materiales cementantes suplementarios (MCS) y su uso en cimentaciones
En nuestro medio encontramos, cada vez con mayor frecuencia, elementos masivos
como cimentaciones para estructuras tanto en edificaciones como en infraestructura. Por exigencias
de los procesos constructivos y ante los plazos de entrega de las obras, en muchas ocasiones se
especifican concretos de altas resistencias (28 a 49 MPa) o incluso con resistencias aceleradas, lo cual
nos lleva a pensar en alternativas diferentes para asegurar no solo los requerimientos mecánicos, sino
también los de durabilidad y el desempeño.
Con este tipo de concretos masivos y de alta resistencia, la principal preocupación son los cambios
de volumen resultantes de las variaciones de temperatura y humedad que pueden llevar a la fisuración
del elemento. Por tal motivo, la generación de calor es uno de los parámetros fundamentales a controlar, y para ello hay varias alternativas entre las cuales
se encuentran: el uso de cementos de moderado o bajo
calor de hidratación, el uso de cementos adicionados,
el uso de Materiales Cementantes Suplementarios MCS,
el enfriamiento previo de los materiales (agregados
y agua), el enfriamiento posterior mediante tuberías
embebidas en el concreto, o diferentes combinaciones
de estos métodos.
Hay dos controles térmicos fundamentales que
deben efectuarse a los concretos masivos:
1. La temperatura máxima debe ser menor a 70 °C
(ACI 301M-10) para evitar la disolución de la etringita primaria y posibles inconvenientes futuros por
la formación de etringita diferida o retrasada.
2. La diferencia máxima de temperatura debe ser
menor a 19 °C (ACI 301M-10) para evitar fisuración por efectos de gradientes térmicos en la
masa del concreto.
Para lograr esto en nuestro medio, las alternativas
más utilizadas son el enfriamiento previo de los materiales –incluso sustituyendo parte del agua con hielo y
la aplicación de MCS. En la selección del tipo de MCS
deben tenerse en cuenta diferentes aspectos como son
el porcentaje de sustitución que se puede realizar y su
reactividad (ver Tabla 1, adaptada de Lewis, 2003), así
como su costo y disponibilidad, entre otros.
Puzolana | Reactividad (mg de Ca(OH)2 por g de puzolana) |
---|---|
Escoria | 40 |
Microsílice | 427 |
Ceniza volante | 875 |
Metacaolin | 1050 |
La ceniza volante y la escoria son MCS ampliamente utilizados en concretos masivos para efectos de controlar la temperatura máxima. Según el ACI 207.2R-8, la ceniza volante genera entre el 15 y el 35% del calor producido por la misma cantidad de cemento Pórtland. Algunos ejemplos de obras en Colombia donde se han utilizado concretos con adición de ceniza volante son, entre muchas otras: Puerto de Aguadulce (Buenaventura), Fundación Valle de Lili (Cali), el intercambiador Versalles (Calarcá), Puente Flandes, Puentes Rionegro en la Ruta del Sol, Tramo 1, puentes en la vía Pajarito- Aguazul (Casanare), ampliación PTAR San Fernando, Parques del Río, intercambio vial Gilberto Echeverri Mejía (puente de la 4 Sur, Medellín) y búnkeres de oncología en diferentes clínicas. Se describen a continuación y brevemente cuatro MCS para facilitar la toma de decisiones para su aplicación, así como algunos de sus efectos en los concretos, concretos masivos o en otros tipos de concretos con requerimientos especiales de resistencia y/o durabilidad, haciendo énfasis en las cimentaciones:
Ceniza Volante (Fly Ash)
En el Reino Unido también se conoce como ceniza de
combustible o PFA (de Pulverised Fuel Ash). Es un subproducto de la combustión del carbón pulverizado en
plantas de energía térmica. Las partículas de ceniza se
forman a partir de la solidificación de material fundido
que se encuentra suspendido en la descarga de gases
provenientes de la combustión del carbón. Estas partículas son enfriadas rápidamente para evitar la cristalización de fases minerales y obtener partículas esféricas
con tamaños entre 1 y 80 μm con área específica que
oscila entre 250 y 600 m2
/kg. Es común encontrar que la ceniza consiste en esferas huecas conocidas como
cenosferas, por lo que su densidad relativa es menor
que la del cemento Pórtland y puede variar entre 1,9
y 2,9.
La composición de la ceniza depende del tipo de
carbón utilizado. Si es lignito o sub-bituminoso, en
general la ceniza tendrá altos contenidos de calcio en
comparación con una ceniza proveniente de un carbón
bituminoso (antracita).
Normalmente la sustitución es hasta del 30 o 35% del
cemento, aunque se han utilizado satisfactoriamente concretos con altos contenidos de ceniza, mayores al 50%.
Algunos efectos de la ceniza volante en el concreto son:
Mejora la cohesividad, la trabajabilidad y la durabilidad, reduce la generación de calor y retarda el pico
máximo, reduce la resistencia a edades tempranas,
aumenta la resistencia a edades posteriores (curando
adecuadamente) y reduce la porosidad y la permeabilidad, si se cura apropiadamente.
Escoria granulada de alto horno
Esta escoria (en inglés Ground Granulated Blast Furnace Slag) es un subproducto del proceso productivo del hierro en alto horno. Como en el caso de las cenizas volantes, es esencial que la escoria sea enfriada rápidamente a
Proyecto tranvía.
ARGOS
fin de formar una estructura vítrea desordenada, para lo
cual se aplican dos tipos de procedimiento: granulación
o peletización. Posteriormente se muele hasta una finura
cercana a la del cemento que, en general, es superior a
400 m2
/kg (a mayor finura, más reactividad de la escoria). La forma de las partículas es angular (como las de
cemento) e irregular, pero la textura superficial tiende
a ser más suave que la del cemento, en tanto que su
densidad relativa está entre 2,85 y 2,95.
Su composición química depende de las materias
primas utilizadas y de las condiciones del horno, pero
esencialmente consiste en una red desordenada de
óxidos de calcio, silicio, aluminio y magnesio combinados con oxígeno.
La sustitución de cemento por escoria se realiza principalmente en el cemento, donde se pueden encontrar
reemplazos entre el 5 y el 60 %, en nuestro medio.
Algunos efectos en el concreto fabricado con
cementos con escoria son:
Mejora la trabajabilidad y la durabilidad; ofrece una
reducción en la demanda de agua, de la velocidad de
evolución de calor, así como su valor máximo, reduce
la tasa de ganancia de resistencia, la porosidad capilar
y la permeabilidad, tiende a incrementar los tiempos
de fraguado final y aumenta la resistencia a edades
posteriores (curando adecuadamente).
Humo de Sílice
El humo de sílice o microsílice (en inglés Silica Fume)
es un subproducto de la producción de aleaciones de
silicio o ferrosilicio a partir de la reducción de cuarzo de
alta pureza con carbón, en un horno de arco eléctrico
sumergido. Su densidad aparente al producirlo oscila
entre 200 y 300 kg/m3
y comúnmente se le encuentra
en forma de suspensión con una densidad aproximada
de 1.400 kg/m3
, que mejora la dispersión en la mezcla
de concreto.
El humo de sílice consta de pequeñas microesferas cuyo diámetro está entre 20 y 250 nm con
promedio cercano a los 150 nm. Por lo anterior, su
área específica oscila entre 13.000 y 30.000 m2
/kg.
Como su nombre lo indica, este material se compone
básicamente de sílice (generalmente más del 85%) en estado amorfo y normalmente se realizan sustituciones entre el 5 y el 15% del cemento.
Algunos efectos del humo de sílice en el concreto:
Mejora la cohesividad y la durabilidad, modifica y
mejora la interfaz pasta agregado; reduce: el sangrado, la generación de calor, la porosidad capilar, la
permeabilidad, la trabajabilidad (incrementando la
necesidad de superplastificantes), y reduce considerablemente los macroporos; densifica la matriz al llenar
los espacios vacíos entre las partículas y aumenta la
resistencia (10% de sustitución puede aumentar la resistencia entre 30% y 50%). Es efectivo en el control
de la reacción álcali-sílice.
Metacaolín
A diferencia de los materiales ya mencionados, el
metacaolín no es subproducto de una industria. Es un
material manufacturado y proviene de la calcinación del
caolín que proviene, a su vez, de la descomposición de
feldespatos y minerales arcillosos. El tratamiento térmico
al cual se somete el caolín dependerá de su composición
mineralógica y se pueden encontrar temperaturas de
calcinación que oscilan entre 600 y 1.000 °C y tiempos
de permanencia en el horno que varían entre 2 y 6 h, o
en ciertos casos entre 12 y 24 h (Rashad, 2013).
La densidad relativa del metacaolín se aproxima a
2,5, mientras que la forma de las partículas es irregular y
generalmente plana con tamaños entre 0,2 y 15 μm, por
lo que su superficie específica se acerca a 12.000 m2
/kg.
El metacaolín se compone principalmente de aluminosilicatos y normalmente se realizan sustituciones entre el 10 y el 20% del cemento.
Algunos efectos del metacaolín en el concreto son:
Aumenta la demanda de agua, así como las resistencias tempranas y posteriores; mejora la trabajabilidad,
la cohesividad, la durabilidad y la la interfaz pasta
agregado; reduce el sangrado y la permeabilidad.
Artículo tomado de Asocreto.org.co
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